En épocas de nacimientos, de vez en cuando surge alguna complicación y nos falta la madre que cuide del potrillo. En ese caso, tenemos que garantizar que el potro llegue a crecer sano y desarrollar su potencial.
Los potrillos pueden quedarse son madres por diversas razones: durante la gestación o el parto pueden producirse complicaciones que hagan imposible que una yegua crie de forma natural a su potro. En otras ocasiones, lamentablemente algunos potros pueden quedarse huérfanos debido a la muerte de su madre durante el parto o por las complicaciones que este pueda presentar. Esto último puede ocurrir con las yeguas viejas por la rotura de sus arterias uterinas.
Otras veces el responsable de la finca decide quitar un potro de pocos meses de nacido de una yegua vieja para evitar el estrés de lactancia que pudiera afectar a su fertilidad o simplemente porque quieren presentarse en algún concurso o competencia.
Por último, puede ocurrir que la yegua gestante no sea una buena madre y, en ocasiones, hasta puede llegar a dañar o matar el potro. En este caso hay que quitárselo para garantizar su suerte.
Más adelante continuaremos con la segunda parte de este interesante artículo.

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